Corre durante el día, brinca, llama y me ve con ojos deseosos. Maulla esperando que entienda lo que quiere. Solo puedo abrazarla y disculparme porque le arrebate su libertad por el más genuino, visceral y egoísta deseo de compañía. No soy mejor ni peor que un padre promedio. Cómo premio te amaré toda mi vida, pero tú único premio será acompañarme toda tu vida.
Con amor, para Leo.