15 años he caminado de forma interrumpida el metro de cdmx. Siempre haciéndolo como ya experiencia personal. Hay cambios apenas perceptibles, el tiempo transcurre como una necesidad de vida. Pero hay cierta resistencia al dolor, a la suciedad, al caos, al pensamiento moderno. Aunque el soundtrack es siempre distinto la sensación es siempre muy parecida. Tal vez soy solo yo quien tiene esa maldita obsesión por cambiarlo todo.